He llegado a la terminal Norte de Medellín el 7 de Mayo. Marcela, mi amiga me espera en la Universidad Nacional con sede en esta ciudad en la Facultad de Minas, arriba de la comuna 7 de Robledo.
Las demoras en Bogotá me lograron retrasar estos 6 días, sin embargo, logré arreglar mis líos con las autoridades, logré comprarme un celular nuevo porque el 30 de Abril me lo robaron en mi último día de trabajo y me dejaron sin herramientas para defenderme en el viaje, sin embargo, todo se dio con sus reticencias, pero se dio.
(Autopista Norte, Medellín)
El valle de Aburrá me recibe con una barcaza hecha de nubes navegando el río Medellín, me recibe con la riqueza inigualable de caciques bravos que siempre han retado en duelo a los invasores como Francisco César antaño.
Nutibara, cacique elevado a semidiós por su poder y riquezas todavía tiene un lugar arquetípico para la cultura paisa, tradicionalmente más campesina y arriera, pero que aún recuerda al benefactor ancestral. Por esto uno de los cerros tutelares del valle ahora lleva su nombre y lo conmemora una estatua de José Horacio Betancur Betancur y desde 1963 se ha mantenido allí. Debido a la curiosidad que me genera el pensar que hay un ancestro aun caminando entre nosotros, justo acá entre estos cerros donde al parecer todo esto se ha olvidado, indagando por acá y por allá, me tope con una columna de la sección de arte de El Colombiano escrita en 2015 por John Saldarriaga resulta que hay un sentimiento que busca las raíces y todavía conmueve a los paisas, les hace temblar sus cimientos.
(Cerro Nutibara, Pueblito Paisa, Medellín)
Con esto quiero resaltar que el valle de aburra tuvo sus primeros visos dorados, tanto de maíz desde el siglo III A.C. y sin dudarlo la convergencia de culturas de raíz chibchense y caribe luego dieron paso a famosos trabajos orfebres de gran calidad por su relación directa con los Quimbayas y a un intercambio fluido de productos que permitieron el crecimiento de la región y la constitución de distintos plueblos a orillas de este valle. Sus descendientes actuales son los Gunadule (Kuna-Tule), los Senú (Zenú) y los Emberá, cada nación con sus distintos pueblos y territorialidades.
Como tal, la fundación de Medellín es difusa y fue un proceso más que un evento, un proceso que comenzó con resistencia por parte de los pueblos originarios y se consolida hasta “ (…) el 20 de marzo de 1671 cuando el gobernador de la entonces llamada provincia de Antioquia, Francisco Montoya y Salazar, decretó la fundación de la “villa” en el sitio Aná, con el nombre “Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Aná”.” Como lo menciona Anacristina Aristizábal Uribe en una columna de hace más de un año (El Colombiano, 20 de Febrero de 2018). Esto le da a Medellín alrededor de 403 años de historia como ciudad, con sus debidos sube y baja ya que la región fue domeñada a lo largo de los siguientes siglos, pero nunca fue fácil.
Los Nutabes y Yamesies, ancestrales pobladores del valle aun poseen su cabildo en la ciudad a cargo de Victor Manuel Rodríguez y buscan generar una conciencia crítica frente al relato que se ha construido a propósito de los dilemas de la Nación colombiana.
Es preciso recordar que acá ya habían pobladores, se defendieron y sistemáticamente fueros arrazados y desplazados hacia nuevos territorios y aun siguen resistiendo, porque la invasión española los encomendó, se los llevo a las minas y tomó a la fuerza sus territorios, la república no fue un cambio sino una profundización de problemas sociales derivados de los modos de producción: la hacienda que venía con el peonaje y una necesidad por acaparar tierra para darle paso a ganaderos de grandes familias antioqueñas, multinacionales en el presente que todavía tienen que ver con estas familias y además las políticas de estado, que en definitiva, han tenido como consecuencia un exterminio sistemático de los pueblos originarios.
Acá mataron a un semidios y se montaron otros, y quienes han heredado por la fuerza el poder del valle de Aburrá han bebido de la misma copa en la que bebió Nutibara y no es preciso remontarnos a una historia muy lejana, personajes con gran poder en todas sus formas se han visto y sea usted colombiano o no sabrá que los paisas han tenido un papel importante en la historia del país. Lo que deberíamos dudar es que hayan sabido que hacer con el poder de un cacique de verdad, al parecer ninguno de estos herederos ha sido digno de la grandeza aún de Nutibara, el que con sus propias manos venció a Francisco César para evitar la muerte y el derramamiento de sangre que traían consigo los españoles, parece que todavía no hay quien controle el poder del semidios para traer la grandeza y para eso hay que recuperar los lazos con esos dioses, esos dioses que aun caminan entre nosotros, el Jaguar y la Serpiente.

(Territorio Zenú dividido en sus tres macroregiones Zenúfana, Panzanú y Finzenú, tomado de Wikipedia)
(Dispersion de distintos pueblos Emberá luego de la llegada de los españoles, tomado de Wikipedia)
Lo primero que debo buscar en el Terminal Norte es la salida al Metro para incursionarme en lo que ahora es una selva de cemento que ya no tiene más espacio para expandirse a las orillas del río y desde hace décadas ha empezado a montarse en las montañas como colgándose de las espaldas de estos grandes y milenarios gigantes.
En el paisaje predomina la autoconstrucción con su color ladrillo. Siempre me ha cautivado la escena de los pesebritos montados a pesar de que la visión que tenemos de nosotros mismos. Tenemos la idea ajena de que esta vivienda es inhumana y que los arrabales son miseria y esa visión no es nuestra, esto no puede ser así, no cuando por ejemplo el 72% de las viviendas están entre los estratos 1, 2 y 3, para mi, nuestros barrios, construidos por nuestros abuelos, padres y las nuevas generaciones son un modelo de resistencia, de adaptación a la brava a las condiciones de desigualdad social que presenta el país y que solamente el valle de Aburrá es otra demostración. Nada más para Medellín, que nos ofrece datos de 2016 en su Informe de Calidad de Vida, sin contar su área metropolitana muestra estos datos:
(Tomado de, Medellín como vamos, Informe de Calidad de Vida de Medellín, 2016)
Con sus debidos matices la estructura de la ciudad es centrípeta y centrífuga al mismo tiempo. Por más curioso o tautológico que este fenómeno parezca las fuerzas de expansión de la ciudad se condensan en unos centros económicos y hay un patrón de acumulación de energías y riquezas que se dirige hacia sectores ya establecidos durante décadas y que se encarnas en proyectos urbanísticos de gran magnitud. Es centrífuga también porque mientras que estos centros se mantienen y canalizan la energía del valle de Aburrá otros sectores de la ciudad son “lanzados” hacia las periferias y es tanto así que la ciudad no tiene hacia donde expandirse hacia los cerros en el occidente u oriente.
La mera observación de los primeros días me ha dado esta percepción.
A mi llegada llegué a la comuna 7 de Robledo, fui a buscar a Marce a la Facultad de Minas de la Nacional. Después de bajar del metro tuve que tomar una de las busetas integradas para subir hasta acá. Fui recibido, me colé a una clase de Geometría Vectorial y en la tarde descansé un poco del viaje de 10 horas, que a pesar de venir dormido todo el trayecto es un viaje muy cansado y tedioso por las cordilleras. En la noche me presentaron a la Universidad de Antioquia que tiene un aire muy parecido a la Nacho en Bogotá, mientras que la UNAL Medellín tiene un aire más tranquilo y menos convulso.
(UdeA, el Aeropuerto)
De vuelta a casa, después de haber conocido y parchado un rato en el Aeropuerto de la UdeA cruzamos a la Curva y allí nos encontramos con puestos de comidas a la entrada de la muy famosa zona de tolerancia donde confluyen personas de todo lado para el consumo de distintas sustancias y ¿Por qué no? Una pola o un traguito.
(La Curva)
En el segundo día, miércoles, me dispuse a la tarea de aprender a moverme y a orientarme. Después del mediodía baje a cuestas del Río Volador y siempre observador su cerro tutelar con el mismo nombre. Recorrí las calles entre Pilarica y San Germán hasta desembocar en el Caros E. Restrepo. Ya abajo me dispuse a recorrer la Nacho, crucé el río Medellín hacia la UdeA de nuevo y allí me atreví a hablar con desconocidos para ir afinando mis sentidos al momento de hacer contacto, la verdad fue una primiparada interesante, tuve la oportunidad de conocer a estudiantes de la UdeA y definitivamente son los locxs de acá, así como nosotros somos lxs locxs de allá, esos locxs combativxs y esperanzadxs con proyectos e ideas en la cabeza.
(Rio Volador)
(UNAL Medellín)
(Puente Azul, Rio Medellín)
(UdeA)
Allí conocí a unos muchachos de colegio y les eché carreta un rato mientras me adecuaba a la situación, conocí a Juan Nardez, un parcero que tiene un fanzine literario y a José Restrepo que tiene una banda de Thrash Metal llamada Fullsher, no dudé en pasarle el contacto a mi amigo Diego Valdivieso en Bogotá con quien viví hasta Marzo de este año.
Después de estar volteando por la UdeA y de conocer para arriba y para abajo sus edificios esperé a que me pasaran a recoger. Marce me presentó a Santiago, estudiante de derecho y parchamos el resto de la noche del miércoles. Santiago ha sido de mucha ayuda explicándome la situación general de la ciudad y dándome indicaciones sobre lugares que le voy preguntando.
El Jueves fue un día muy activo. Me dispuse a ir al Museo Etnográfico Miguel Ángel Builes, no sin antes reconocer varios de los barrios aledaños a la zona donde me ubico, bajé hacia San Germán y Pilarica, me devolví y por la carrera 80 bajé hasta Ferrini, Calazans, Los Colores, conocí el Atanasio Girardot y las inmediaciones de esta zona, que en términos generales está compuesta por barrios residenciales de casas de clase media.
(Barrio San Germán y Pilarica, inmediaciones del cerro Volador)
A las 2pm estaba frente al museo, Guillermo Gómez coordinador del museo se encargó de darme un buen recorrido por las distintas salas que conservan importantes hallazgos arqueológicos de las culturas Tule-Cuna y Emberá. Lo agregué como un contacto importante ya que sus esfuerzos han buscado darle mayor visibilidad a este museo y colabora además con la construcción de una memoria histórica frente a estos pueblos, además prometí hacer una reseña visual para el museo que en los siguientes días estaré subiendo.
(Réplica de Maloka y construcción en palafitos)
(Interior de la representación de la Maloka)
(Mostrario de canoas y artifactos para la pesca)
Después de dejarle mi contacto a Guillermo me dirigí hacia el cerro Nutibara, de importancia ancestral para los pueblos Nutabes y ahora centro turístico que expone 11 obras de arte de distintos personajes importantes para la cultura paisa, tiene el conocido Pueblito Paisa y el Museo ciudad. Para ser sincero esperaba una apuesta más grande frente al Museo Ciudad y el pueblito paisa, en total el atractivo del cerro Nutibara se puede recorrer en mas o menos 1 hora y el Museo Ciudad se dedica a recordar a personajes importantes que la cultura paisa le a aportado al país y tiene una maqueta de la ciudad, ¡Ah! Y un gato ¡La fiera que se esconde tras los cerros!
(Tomas de la exposición Museo Ciudad)
(Pueblito Paisa)
(Maqueta de Medellín)
(La fiera tras los cerros)
La tarde del jueves cayó un chubasco tremendo que, de hecho, no cesó en la noche. Nos encontramos bajo la lluvia con Marce en la estación Hospitales del Metro, debido a la lluvia me llevó donde otro de sus amigos para refugiarnos un rato. Conocí a Michael Valiente, estudiante de ingeniería mecánica de la UNAL Medellín. Michael es un tipo muy inteligente y se dedica a varias cosas; usa sus conocimientos en mecánica para hacer desde los muebles de su casa hasta para vender muebles para la casa y los vende por Instagram en un perfil que se llama @tuespaciod, le hace mecánica a su moto armándola y desarmándola a su antojo. A Michael también lo guardo como contacto, me parece una persona con aptitudes para pensar en algo más grande a nivel productivo y una actitud muy bacana.
Después de reflexionar sobre las distintas personas que conocí hasta este día, tuve que recapitular un poco. Se me ocurrió que la mejor forma de encontrar un relato de larga data, todavía oculto estaría en la historia que tienen los pueblos originarios, no es gratuita la mención al Cacique Nutibara al comienzo de esta bitácora. Me decidí el viernes a visitar la Organización Indígena de Antioquia para conocer su proceso y ofrecerles mayor visibilidad en los medios virtuales.
Logré conseguir el lugar donde se ubica su sede y asistí a preguntarles si les interesaba mi propuesta. Debido a sus agendas lxs consejerxs no se encontraban en este momento y me indicaron volver el lunes, día que volví. Les comenté mi propuesta y nos reunimos el miércoles 15 de Mayo para concretar unas primeras tareas para realizar.
El mismo viernes, al salir de la OIA me dirigí a conocer el barrio Prado, un barrio antiguo de clase media alta donde antes las personas adineradas de la ciudad se establecieron en la expansión de la ciudad, actualmente pareciera haber edificios abandonados y ciertos negocios o instituciones, organizaciones, cooperativas, casas geriátricas, entre otras han tomado lugar y le han dado otro rostro al barrio.
Bajé hacia la zona turística en Parque Berrio y el Parque Botero, visité el Palacio de la Cultura. Allí me encontré con la exposición de una artista Lina Posada y una reseña completa de la vida de Calos E. Restrepo Restrepo quien el palacio lleva orgulloso su nombre. Le hice unas tomas a las esculturas de Botero y procedí a ver el resto del centro.
(Palacio de la Cultura)
(Exposición de Lina Posada)
(Museo de Antioquia)
El centro de Medellín tiene un parecido con Bogotá, es un corredor económico para el comercio y también se agolpan otro sin fin de actividades. Me acerqué a la plaza de Bolívar, en el momento está en obras, así como buena parte de la ciudad que está implementando buena parte de los recursos antes de terminar la alcaldía de turno. A pesar de los trabajos, la plaza de Bolívar sigue sus dinámicas comunes y corrientes, las trabajadoras sexuales están ubicadas alrededor, así como el trabajo de aquellos que desarrollan actividades económicas tras bambalinas, la otra cara de Medellín.
Camino por la carrera 47 y el entorno me recuerda a San Victorino o San Andresito en Bogotá, locales y locales de negocios que mueven a cientos de personas en busca de un sinfín de productos a la oferta.
Así llegué hasta plaza Cisneros, un monumento de concreto y guadua emplazado en plena avenida San Juan. Aca se rememora la construcción de las vías férreas, está la estación del ferrocarril de Antioquia junto a una estatua de Francisco Cisneros quien inició las obras de semejante empresa para el momento.
(Monumento a Francisco Cisneros)
El centro administrativo de Alpujarra sobresale con edificios modernos y monumentos que sobresalen en el paisaje. Allí se instalan la Gobernación de Antioquia, la Alcaldía de Medellín, Teleantioquia, lo decoran el monumento a la raza y una memoria a Gilberto Echeverri Mejía y Guillermo Gaviria Correa, ambos exgobernadores del departamento asesinados por las FARC en 2003.
(Monumento a Gilberto Echeverri Mejía y Guillermo Gaviria Correa)
(Monumento a la raza)
Este es el fin del recorrido la primera semana que he estado en Medellín. El viernes en la noche estuvimos con Marce en Industriales en un bar donde descubrí como bailan reggaetón lxs paisxs y el resto del fin de semana nos dedicamos a descansar.
Cierro esta bitácora enunciando lo siguiente, a pesar de no ir a todos los lugares turísticos, conocí buena parte del centro y norte de la ciudad. Me hace falta conocer lugares como el Poblado y dejo de lado por el momento una mayor parte de la periferia de las comunas, debido a que es mejor ir con precaución.
Esta, sin embargo, es la Medellín visible, es el valle de Aburrá tangible y material de los nuevos semidioses de este sitio, es aquello que se puede observar. La ciudad me deja mucha curiosidad porque ya he notado la sutileza con la que las convivir pueden tener control de áreas comerciales y cobran sus tributos a muchos negocios, así como el simple hecho de hablar con distintas personas me muestra como son las dinámicas de las ollas y como las «neas» el equivalente a los «ñeros» pueden ejercer control territorial a partir de las convivir y el vínculo que esto tiene con el microtráfico.
Les contaré un poco más en la siguiente bitácora, donde profundizaré un poco más en esa otra ciudad que se esconde bajo los monumentos y las edificaciones, esa ciudad con los ojos de los paisas puestos en uno, esos que lo miran a uno extraño porque esta dando mucho visaje y esa que le hace a uno sentirse seguro pero con miedo. Vamos a ver cual es el legado social del valle de Aburrá.