¡Extrañaba un buen trago de licor! Volver a la tierra después de haber apreciado un poco de lo divino es como una especie de retorno en espiral a la realidad. Observar a las personas como son, crudas y desnudas siempre será un deleite. El mundo tiene un lado oscuro y me encanta poder desenvolverme con mi mente un poco perversa y experimentada. Amo sentir en este momento como tantos años de aventuras han rendido sus frutos. Poco a poco he tejido un manto talar que me protege y me mantiene con compostura. Dignitas acumuladas en el renombre de un mago y de un loco. Me da tiempo para observar a través de las pieles de las personas y entender su visión de mundo. Ver sus realidades complejas y densas.
En efecto, tengo que encontrar una lección, sino sería en vano el proceso por el que he pasado. El desprenderme de todo lo inútil y pútrido que yacía en mí. Precisamente se trata de hacer de lo impuro sacro. Porque como humano que soy mi pretensión nunca será alejarme de la experiencia, más bien internarme y profundizar para comprender y poder volver a viajar a situaciones con un bagaje cada vez más rico y refinado. Cada vez con más consciencia y con un alma mucho más robusta. Con astucia y estrategia.
Hoy visito el templo para pronunciar mis plegarias a Marte. Es preciso lograr para mi una conquista, un horizonte al que lanzarse para estimular el crecimiento y el desarrollo de mi reino. Ofrendo al dios de la guerra, a ese arquetipo de mi lado más belicoso, asertivo y competitivo. Mi necesidad de arremeter con todo el cuerpo, con toda mi fuerza en un solo golpe bien pensado y estratégico. Debo entonces alistar mi cuerpo y mi mente para un movimiento de expansión. Ya aquello que en algún momento me estimuló ya no puede tocarme, porque no puedo dejarme tocar de la frialdad de las pretensiones ajenas, ni mucho menos pretender que la vida me traiga de una sarta de inseguridades aquello que yo busco con toda seguridad.
Ahora vuelvo a educar mi cuerpo para el combate, necesito cultivarlo para estar cada vez más saludable y en forma para poder luchar cuerpo a cuerpo. Como un voto para conmigo mismo voy a entrenarle y mantenerlo en un ritmo que me permita ser capaz de superar lo desconocido, las trampas del camino y disciplinar mi mente para no flaquear en los momentos más adversos. Mi compromiso es con una educación sobre el cuerpo y sobre como dominarlo con la mente para lograr el perfeccionamiento de lo bello y obtener los beneficios para la salud. Se templa la maquinaria que con cuidado suficiente y constante mantenimiento va encontrando una consciencia orgánica, cuál es la parte y cuál es el todo. Agradezco a mi cuerpo con regalos surgidos del esfuerzo y la dedicación. Agradezco a mi cuerpo por todas las cosas maravillosas que hace a diario por mí.
Mi corazón se ha debilitado con todo este ciclo de cambios y transformaciones, es momento de hacerlo vigoroso y fuerte para que solamente se deje cautivar de lo más noble y que en él se mantenga una fogata ardiente de pasión y deseo que me permita disfrutar del más sano amor. Que la fuerza que yace justo aquí en medio del pecho no cese de lograr victorias para que en completa preparación llegue a mi la oportunidad de entregarme todo. Mientras que avanzo pacientemente soy un ardiente amante, el más fogoso de los conquistadores porque ya no estoy en disposición de permitir que alguien venga a mis tierras a arrebatarme mi frondosa cosecha, fue algo ingenuo de mi parte creer que una disposición pasiva haría que alguien llegará a mi jardín, sobre todo una persona indicada, como caída del cielo. Debo entonces salir allí y traer para mí tesoros que muestren el valor de mis acompañantes. Iré de cacería y conmigo irán las huestes de mis fuerzas, mis leales camaradas y mis locos aventureros.
Preparo una estratagema para ir reuniendo los recursos y las capacidades que me permiten lanzarme de campaña. Mi objetivo está bien definido, por consecuente no se trata de una carrera por la destrucción de nadie ni mucho menos esas cruentas victorias en dónde se sacrifica al inocente para obscuras pretensiones. Este asalto tiene más que ver con mi propia comodidad y necesidad vital de satisfacer mi deseo y mi pasión de las formas en las que considero más deliciosas. Se trata de traer gloria a lo que ya ha empezado a crecer y desenvolverse. Ahora sí en mi propio espacio con mis propias reglas. Preparo la armadura, mi yelmo con penachos de sabiduría, coloridas marcas que me distinguen y siempre llaman la atención, porque las miradas no pueden ser ajenas a mi noble emblema, mucho menos a mi propia belleza y personalidad.
Voy en búsqueda de las más exquisitas piezas de arte que adornen el templo de mis dioses. Que de ellas emanen la bendición de mi hogar y de su belleza adornen este valle que poco a poco se expande llenándose de vida y de color. Quiero hacer las ofrendas que se me antojan para bendecirles por los regalos siempre oportunos que tienen para mí. Que de este altar frondoso emane sabiduría que ustedes, seres divinos, traen para los lugares que de verdad los consideran sacros. El detalle y el refinamiento de los sentidos hace parte del gusto excelso, sin dejar de lado la simplicidad y mi equipaje ligero que siempre me ha caracterizado. Mi templo y mi palacio estarán relucientes y siempre vibrantes de vida. El arte expondrá mi corazón intenso y ferviente.
En el camino me haré de los más finos e ingeniosos regalos por parte de sabios ingenieros y técnicos para que del campo sea más cuantiosa la cosecha, para que la salud de quienes me acompañen sea bendecida con intelecto y sapiencia. Cada conocimiento será respetado y de su desarrollo será preciso extraer el beneficio biológico, fisiológico, espiritual y que aporte al progreso de la especie humana. No hay botín más preciado que el conocimiento en esta expedición. La ortodoxia y el brutalismo no será aceptado, el sentipensar y el entendimiento de las infinitas gamas en las que la verdad se muestra serán enaltecidas.
Yo mismo quiero cartografiar nuevos rincones del cosmos. Quiero de nuevo salir allí a conocer el mundo, religar con las tradiciones de los lugares y las visiones de vida que nos aportan siempre un rico bagaje oral y ancestral. Insertarse de nuevo en una matriz de significado totalmente diferente, entender el por qué de esa forma de pensar ajena. Ya no puedo dejar de pensar en nuevas geografías con gentes de culturas diversas, mi amor por la humanidad me impulsa a conocer las formas de vida en todas sus complejidades. La conquista está en conocer esos lugares para entender como participan en conjunto con la matriz política y simbólica ¿Cómo carajo es que aún nos mantenemos todos juntos, siendo tan diferentes? Porque esta pregunta siempre ha estado en el seno de mi búsqueda intelectual ¿Cómo construir un reino sin entender un principio tan básico?
Si yo quisiera manifestar la energía de marte sería para proteger y nutrir a quienes se encuentren dentro de mis alcances. No podría imaginar hacer la guerra con un propósito tan vil y tan cruel como el lucro avaricioso. Si uno se expande es para poder dar mejores condiciones y conducir a más almas hacia algo de luz, intentar ser esa luz para quienes lo necesitan; porque es recíproco todo lo que he recibido de mi sociedad y de mis seres cercanos tiene que transmutarse en un ejercicio de entrega para con ellos llevando a más personas con uno, en mi caso a mi clan, a mi familia extensa de amigos y lugares a los que abrazo con dulzura. La vida también se desenvuelve en un acto de explosión y expansión, pero soy yo mismo quien escoge si la finalidad es creativa o destructiva. En este caso será la creación, la buena vida, el deseo por satisfacer mi piel de calor, de esas dulces caricias que tanto me hacen falta, caricias que toquen mi alma. Quiero conquistas que me hagan sentir que la vida vale la pena.
Elevo mis plegarias para que de toda esta inspiración se yerga y me permita obtener una extensión de mi palacio donde mi jardín sea aún más grande. En compañía de animales y guardianes totémicos del hogar. Protectores nuestros y familiares reencarnados para mostrarnos mucho más humanos, mucho más en sincronía con el universo. El cuidado de la naturaleza y encontrarse parte de ella en tierras foráneas o en casa por igual es una brújula que guía a mi búsqueda. La vida más abundante será muestra de la fuerza que lleva en sus hombros a la victoria.
Mi libido que se mantiene enfocada en otro tipo de procesos creativos busca y requiere que un fuego siempre ardiente sea contenido y enfocado. De ese fuego se templará el acero de más alta calidad, las armas de combate para conquistar a la luna, para que de mi corazón florezca en el sueño místico, en la danza cósmica y de mi sexo se proyecte la gloria de los cielos en un acto de comunión superior. Ya no quiero el cariño banal ni las caricias vacías. No voy a desperdiciarme en cosas que no quiero y que no puedo querer. De los hechos de gloria surgirá la admiración, el compromiso es para conmigo. Respeto mi trauma y lo incorporo como parte auténtica de mi forma de ser. Solo quién sea capaz de resistir la intensidad de mi verdad podrá compartir conmigo el vínculo sagrado, quien acompañe mis conquistas, quien logre impulsar a nuevas fronteras de lo desconocido, quien desafíe la vida con igual ahínco y se arriesgue a vivir resistiendo mi temple y mi ardor será quien gane la corona a mi lado.
Ya no tengo tiempo para esperar pacientemente, me propulsaré con tanta fuerza que mi viaje no se agote, que de mi delicioso paso florezcan los lirios y las lúbricas gotas del rocío empapen mi tierra y mi centro. Quiero pararme sobre una montaña y decir las palabras de Julio César: “Veni, vidi, vici.”, porque ya estoy bien y merezco entonces conquistar lo que realmente deseo.
Hoy, mientras que las bebidas espirituosas empapan mi alma con vigor y con experiencias ricas en realidad brindo porque mi mundo ha cambiado definitivamente. La ruptura y la separación de mi historia a partir de este momento evidencia un nuevo pelaje, unos nuevos honores que cargo para conmigo y una dignidad que me hace pensarme diferente. Mi corona espera por mí cuando regrese, porque el triunfo que disfrutaré de vuelta en mi valle frondoso estará lleno de pompa y riquezas y aquellos que estén junto a mí se bañarán en las riquezas que traeré conmigo.
Mientras Marte me ve partir con mis prendas bélicas hago ofrendas de viriles animales para que con bendición mi espada sepa cuidar mis palabras y mis pensamientos, para que del control y la sapiencia surja mi mejor versión para enfrentar a las mentes más rígidas y fuertes. Mi escudo es mi compromiso para con el dios de la guerra mientras marcho hacia la victoria, solo quien vuelva a mi lado después de soportar las batallas será quien me acompañe para con la vida será dueña de honores y tesoros. Mi caballo relincha y se enorgullece de la unión que nos hace partícipes, no habrá lugar al que yo vaya sin él ni camino en el que no acompañemos a nuestras legiones.
Es simplemente tonto pretender que la guerra es contra alguien, se trata de una conquista para traer como recompensa mi corona. Ya he ganado la guerra antes de partir, como pensaba Sun Tzu. Yo soy rey y eso no se demuestra con meras palabras, sino con hechos tangibles. Mi sangre será el precio de la victoria, porque aquí no puede haber más sacrificios que el mío. Mi trabajo preciso y dedicado será la muestra de lo que soy, en ser genuinamente quien soy yace la victoria de los míos. A por la gloria.
