Ha llegado el día. Las dudas revolotean mi cabeza, siempre esa pensadera pendeja hace que me zumben los oídos con argumentos a favor y en contra de todo. Mi cabeza, obstinada y soberbia observa las dificultades conforme avanza el día, duda de todo, se engancha a los pensamientos más mundanos y parece olvidar que la vida es más que la realidad; mucho más que esa realidad material y obtusa que me engaña y me hace pensar que es la sustancia de todo.
Por hoy voy a despegarme de esta tierra. Hoy he limpiado todo en mi hogar, he limpiado y aseado mi cuerpo intensivamente, me he preparado -no sin dificultades de lo cotidiano- durante semanas para recibir una lección de parte de la divinidad. Hoy convoco a mis ancestros y me acerco al más allá para liberarme de mis ataduras físicas. Con toda la resistencia que ofrece mi mente, necesito apagar el foco de dudas e incertidumbre.
Han sido días muy duros, he mantenido con todas mis fuerzas la compostura mientras mi cuerpo reacciona a cambios abruptos de dieta, mientras que me enfrento a retos en el campo laboral y en el amor. Me he despojado de mis hábitos vagabundos, he dejado de lado la ambrosía del licor, he despojado a mi cuerpo de cualquier vicio para que todos mis canales se abran a la experiencia. Los dioses, como me gusta imaginarlos, se ríen mientras retan mi devoción.
El stress y la ansiedad me han consumido día y noche, he perdido el apetito por el sueño, la tensión me levanta súbitamente en la madrugada para pensar y repensar mi siguiente día, para castigarme por mis errores y mis fallas como líder que soy. Me tomo muy en serio todo esto y por ridículo que suene, mi carisma y mi reputación son cosas que busco cuidar porque me agrada la idea de sobresalir. Me encanta sentirme retado y demostrar que soy capaz de innovar y de organizar el caos de los demás. Me he enamorado de ver en los ojos de los demás la admiración por un excelente capitán que combate entre las filas de sus soldados, pero que con su visión y estrategia los lleva a la victoria.
He sido devoto y entregado como nunca antes lo he hecho, de verdad que en mis pensamientos ha estado siempre presente una comunicación constante con las deidades, siempre pidiendo por sanidad, por amor sincero y por fuerzas para poder ser mi mejor versión de mí. En tanto puedo con mis limitaciones y mi carácter intensamente emocional.
Hoy quiero olvidarme un poco de todo esto. Hoy quiero mandar al carajo mis angustias y mis preocupaciones y hago ofrendas a los dioses para que en su inmensa sabiduría se lleven todo eso. Oro para que, en todo su poder, dispongan de todos mis pesos y cargas para que alimenten la tierra y la vida. Que de mi podredumbre y mis dolencias se nutra algo bello y de allí florezca lo que su voluntad quiera. Porque simplemente quiero entender a qué he venido a este mundo, quiero su guía para que dispongan de mí en el acto de mayor humildad y me muestren como cerrar este ciclo en el cuál he perdido todo aquello que me pesaba. Porque hoy estoy más sano que nunca.
Llevo un año desprendiéndome de mucha porquería, avanzando entre lodazales para depurar aquello que no amo; aquello que amo, pero no quiero; aquello que detesto y me acostumbre a aceptar; aquello que me sienta mal, pero me ha acompañado siempre como un mal amigo, como un vicio dañino y letal. Hoy mi vida pesa tan poco que a pesar de todas las durezas del mundo material parece que mi alma permanece como una roca haciendo frente a la corriente. Hoy es tiempo de que esa roca se convierta en una gota de agua. Me voy a dejar ir y si es preciso voy a dejar ir a todo lo que me aferro para encontrar lo que mejor me sienta y lo que traiga mi bienestar.
Sé que mi mente se corrompe por pensar como el remedio no va a tener efecto, pero el enojo no puede ser mi conductor, el amor debe ser lo que me convoque y en ese sentido a pesar de que no pudiese iluminar mi alma con una cascada de luz seré yo quien se encargue de aprender de mi vida lo que me estorba y lo que me hace débil.
Prometo hacer de mi vida lo que quiero que sea y siendo el amor la principal ley que rija mis movimientos porque ya no puedo seguir sufriendo por la tibieza de los demás ni tampoco puedo seguir reprochando de los caminos ajenos. De nuevo, ya no voy a resistir a la corriente, donde no debo estar no estaré, donde me convoque la vida y la prosperidad de las personas a las que de verdad amo, ese, ese será mi lugar. No lucharé más por quedarme en lugares ingratos y dolorosos.
Mi vida ha sido una serie de aprendizajes brutales, podría decir que me he muerto y que gracias a la luz de mi hermano y a los destellos que Dios me ha enviado he podido resucitar. Ya últimamente la vida ya no me parece tan difícil y quiero seguir expandiendo mis horizontes conociendo la infinitud de posibilidades que yacen aquí para mí. De no ser por cada una de esas muertes yo no sería este valiosísimo ser, porque me amo con todo lo que tengo y lo que hago.
En cada muerte evoluciono, me muevo a un nuevo estadio y he llegado a una adultez donde me he demostrado a mí mismo que puedo ser abundante bajo cualquier circunstancia, porque el dinero y la fortuna es una especie de estadio plástico y manipulable por medio del intelecto y de la disciplina. La base material, sin embargo, tuve que dominarla para poder sentir el bienestar y la abundancia que tanto deseaba y de la cual no pude disfrutar sino hasta que bajo el fuego de la constancia y dominando mis pensamientos más bajos me pude dar el orden a mis ideas.
Mi capacidad para transmutarlo todo en cosas hermosas, en poesía, en música, en arte plástico, en el toque mágico que tengo para las plantas, los animales y la vida en general. Mi bendición ha sido siempre amar tanto a la vida que a pesar de las penas y las angustias he podido darme el lujo y el placer de llevar conmigo un cofre lleno de tesoros para con los demás. Sin importarme ahora si se lo he entregado a las personas indicadas, más bien me aseguro a mí mismo que para todas estas personas fue un tesoro y a pesar de que ya no estén conmigo en su momento se sintieron abundantes y plenas en mi compañía.
Hoy, ya no tengo nada que me ate y me retenga a soltar la vida que he llevado para forjar por mí mismo una nueva. Pido entonces que me bendigan los dioses para al fin dejar todo lo que me retenga, como guía que soy ahora me dejo ir para ser el guiado. Porque como lobo que soy debo partir en soledad para formar mi manada, pido amablemente y de rodillas que me permitan hacer lucir los visos plateados en el lomo. Si quiero ser rey de mi propio reino y mientras las lucecitas empiezan encenderse en las casitas de este valle frondoso debo ir a mi templo para pedir permiso a los dioses. Pido, pues que me den una visión clara, que mis canales y mis chakras se abran mientras el balance llega por fin a mi vida.
Mientras beso el suelo, comprendo que en mi yace el error y la falla, que humanamente soy imperfecto y que de todo aquello que he experimentado me ha mostrado mis bajezas y mis debilidades. La sabiduría que pido no es para hacerme perfecto, nadie es perfecto por más iluminado que esté, lo que quisiera es entendimiento y la suficiente vulnerabilidad para permitir que incluso en mi punto más bajo pueda prevenir, resarcir y enmendar el curso y así mostrándome plenamente humano, desnudo en su sentido más profundo, pueda volver a comulgar con la voluntad del ser supremo, volver al orden natural y con este encontrar mi rol incluso cuando para mi mente parezca el caos. Quiero entender tu voluntad, Dios.
Hoy mis plegarias se dirigen a que el amor verdadero surja y me permita avanzar aún más, ya que mi ambición aún es limitada, me encomiendo pues a que en mi riqueza y abundancia llegue un corazón que de verdad expanda mis horizontes porque sí necesito tanto en mi cama una alianza como en la vida. En días tan duros y tan pesados como los que he vivido últimamente he deseado y he encomendado mis oraciones a que alguien me abrace y me reconforte para que con amor y cariño todas mis visiones negativas se disipen y se diluyan. Porque mi costilla más frágil es la que quisiera que se tornase en diosa y dueña de mi mejor versión.
La vida me ha permitido entender que yo puedo llegar a los confines del mundo solo, pero en mi yace un amor que se propulsa y se potencia cuando está en compañía. Porque el cariño, el afecto y las caricias más profundas me hacen florecer el arte y mi jardín. Sin todo esto solamente soy un ermitaño, un monje, un guerrero, pero por más que intente ser rey, mi ambición por conquista y expansión no puede ser sin mi reina de oros. Porque mi corazón necesita estar aferrado a la lealtad y a la añoranza de un provenir que solo no puedo hacer, porque solo no encuentro más horizonte que mi propia satisfacción egoísta y vagabunda.
En mi vulnerabilidad soy fuerte, en mi soledad me encuentro limitado mientras que en compañía encuentro el horizonte para mi manada. Porque yo no existo sin mi clan, no puedo vivir sin mis amistades, sin mis hermanos en armas, sin mi sangre y mucho menos sin compartir mi trono con mi aliada más cercana, con la única persona que jamás me va a faltar en compromisos.
En definitiva, dejo mis armas y la política para ir por el arte y el sustento vital. Porque así la versión más sabia y amplia de mí se expande y aflora como este jardín que llevo en el centro del pecho. Rezo a Dios para que me ilumine y me guíe en esta noche.
Aho.
