¡Libertad!

Tuve un sueño muy vívido a la vez que pude descansar, porque no he podido dormir bien últimamente. Me levanto en la madrugada para pensar en dilemas mundanos y en trabajo. El sueño fue reparador en todos los sentidos posibles de la afirmación.

En el sueño estaba con mi hermano. Ambos estábamos secuestrados por criminales, hombres armados y bien equipados, por algún motivo no eran personas ordinarias. Nos encontrábamos en la carencia total, apenas dormíamos en un par de catres y teníamos una televisión como única forma de entretenimiento mientras que pasaban los días. Nuestra condición física era terrible, estábamos raquíticos, muy débiles y esta suerte de villanos eran muchos como para que en semejante situación pudiésemos huir. La razón de nuestro encierro es totalmente ajena para mí.

En una de las paredes había un mapa de la región en la que estábamos y aunque incapaces de salir entendí que nuestra ruta de escape, de ser posible la huida, sería descendiendo por un río que se definía un valle. Simplemente tendríamos que descender por la cuenca del río y siguiendo su curso hasta llegar a algún lugar con gente.

De la forma más misteriosa mientras que la luz del sol empezaba a iluminar la habitación el silencio inundaba el campamento y nuestros captores no estaban presentes. De repente toda esa cantidad de personas se habían esfumado. Decidimos juntos empezar la marcha así que ubicamos el dichoso rio y empezamos el descenso juntos. A un ritmo lento, pero sin detenernos caminábamos sorteando grandes rocas siempre al margen del cuerpo de agua. Era preciso que fuéramos despacio porque nuestra condición física nos impedía acelerar el paso.

De repente nos topamos con una cerca metálica, con una especie de trampa para capturar a personas indeseadas, no había forma de sortearla porque el río entraba en una especie de cueva que se sumergía y estaba totalmente cubierta. De repente, de entre la maleza, salió un viejo amigo del colegio que es un amigo en común que tenemos con mi hermano. El sujeto salió armado, a revisar de quien se trataba y nosotros al verlo sentimos un gran alivio. Llegamos a la libertad, al fin un rostro familiar y amable nos había encontrado.

En nuestra precaria condición al fin llegamos a buen puerto. Inmediatamente comencé a chatear con mi mamá y ella, ya resignada por todo el tiempo que nos ausentamos no creía que fuésemos nosotros. Sus mensajes solo decían que Dios se ha de estar burlando de ella, porque no es posible que estuviésemos de vuelta después de tanto tiempo. Ya había asumido nuestra muerte como una realidad.

Cuando al fin se convenció, nuestros familiares vinieron a acompañarnos, equipos de médicos vinieron a asistirnos y eran evidentes los traumas y las fuertes vejaciones por las que habíamos pasado.

Al escuchar golpes fuertes yo tenía un tic, reaccionaba como un animal cuando es lastimado y mi cuerpo convulsionaba. El tiempo sería el único que nos haría sanar con el tiempo. Pero ahora, ya éramos libres, ahora ya podíamos disfrutar con nuestros seres queridos. Nuestras tías y nuestra madre estaban allí, eran felices de poder vernos.

Es increíble como el sueño reparador, en ambos sentidos, puede lograr que uno descanse, que las dolencias que lo aquejan a uno se marchen y se disipen como si de simple arena se tratase.

Al despertarme la sensación de alivio es increíble. Entre más me acerco al renacer cada vez siento con más fuerza como mi alma se recupera. El amor me invade y ya no tengo cosas pendientes. En serio que ya no tengo pendientes con el pasado. De repente ya no quiero abrazar nada de lo que está detrás de mí. Renazco entre las cenizas de una forma definitiva. Este lobo noble surge con un nuevo pelaje, soy un lobo de tonos diferentes porque en mí llevo el equilibrio de manchas negras, cafés y plateadas. Soy un animal de proporciones enormes y mi nueva piel ha emergido para quedarse por siempre. Integra en sus colores todo aquello que soy. Con todas las experiencias que me ha dado la vida.

Si la muerte vuelve a venir a mí no será para sucumbir ante ella y dejar que mi vida se desintegre nuevamente ¡No! Esta vez hablaré cara a cara con la muerte, nos reiremos y compartiremos un trago ¡Salud! Cuando terminemos nos daremos la mano y yo ya sabre que es todo eso que tengo que dejar ir, de la forma más amena y ligera. Al despedirnos ella será mi amiga, le daré consejo y a cambio ella me ayudará a llevarse todo aquello que me aqueja. Seremos un par de médicos que se examinan para su bienestar mutuo.

Ya no hay fuerzas ajenas ni terribles que me mantengan encerrado, han huido y a la vez ya no hay nada que me pueda detener. De la misma manera, mi hermano se emancipa para disfrutar de su preciada libertad y el libre albedrio le acompañará para que pueda hacer su destino.

Todo fin es un comienzo. De la forma más noble la vida me ha traído acá a este punto, donde siento que entre los millones de posibilidades certeramente ha llegado a mí lo que más deseo. Una libertad inexorable, un amor que me llena de regocijo y que me permite ver sus sueños y anhelos para compartirlos. Se abre ante mi un portal que definitivamente revolucionará mi vida. No puedo ser tibio, mucho menos después de ese terrible ensueño del pasado.

El amor no es para endebles víctimas. El amor debe ser maduro y responsable, reconociendo en la diferencia todo aquello en lo que se es limitado, todo aquello que se ha vivido es una suerte de caja de herramientas con las cuales hay que trabajar pensando en el futuro y el provenir. La libertad nos hace capaces de amar y de experimentar la vida plena. Hoy más libre que nunca, repuesto de mis dolencias me lanzo para mostrar de verdad aquello a lo que le apuesto en la vida.

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