Desde Julio de este año tuve que entrar en esta explicación. En efecto ese sentimiento premonitorio del colapso anunciaba el malestar en mí porque la vida que estaba viviendo ya no me gustaba. A manera de proceso psicológico he ido depurando las tensiones y las dificultades mientras que además salvo y recojo la cosecha de todo aquello que ha sido bueno. Porque, en efecto, si decidiera echar todo en saco roto estaría insultando la bondad que los dioses y de las personas con las que he compartido.
Hoy puedo darles nombre a las cosas con ligereza. Todo ha venido concatenándose y dándose. Esta vida aun borrosa y críptica antes del 2019 resuena como si fuera una etapa anterior. Mi viaje fue mi iniciación como mago, volví seguro de mí mismo, de mis capacidades, más claro de quien soy. Dominé elementos que jamás creí ser capaz de dominar. La soledad por la que pasé fue nutritiva y provechosa.
Al volver de mi viaje aprendí a construir una estabilidad en conjunto y hacer equipo para progresar. Aprendí que esto es algo indispensable para mí y que puede tener efectos muy positivos. En efecto, antes en mi vida jamás había tenido la oportunidad de disfrutar de la plasticidad de lo material y el bienestar que contrae, todo porque siempre estuve sufriendo económicamente. Superar esas limitaciones que siempre tuve, organizar el dinero y poder sentir tranquilidad fue el fruto de una mentalidad serena objetiva de quien me acompañó. En ese sentido tengo que cuidar de quien sea mi media mitad.
Este año en especial he venido entendiendo que no puedo sostener esa estabilidad si no tengo amor y admiración profunda. Si construyo algo en común debe tener de mi parte entrega entera sino con mi actitud rebelde y mi necedad haré rebufos cuando necesite cambiar y hacerme responsable de mis errores.
He sentido amor puro y fugaz. No puedo tener solamente lo contrario; entrega y deseo sin ningún propósito. No puedo tolerar que alguien no comprenda ni me acompañe, que me niegue el amor a capricho y que me haga sentir como mendigo. Encontré pues que yo soy noble y tengo mucho para dar a los demás. No de forma egocéntrica ni narcisista. En nombre del amor propio debo reconocer que tengo mucho potencial para dar, pero no puedo ser tibio ni mucho menos pasar por la frialdad. Yo soy intenso y profundo. Tengo mucho más para dar. La banalidad me irrita y necesito un objetivo que me rete, me desafíe y quiero encontrar una compañera de armas.
Hoy lo nombro todo porque quiero llevarme la riqueza de todo aquello pasado.
Aquí estoy, tranquilo en mi habitación escribiendo. Regalo que los dioses me han dado para expresar cosas. Traído a mí por la musa Erató. Lo he recuperado y todo gracias a que después de estar casi que secándome sin sentir nada pude volver a sangrar. Me encanta poder volver a conectar conmigo y ejercitar la prosa que siempre me ha acompañado.
He vuelto a organizar mis objetivos y medios para llegar a ellos. Tengo una fuerza increíble y una estabilidad que depende de mis talentos y no de factores externos. Me encuentro feliz de saber que aquí estoy, tengo la capacidad de ahorrar y disfrutar de una buena vida. Puedo apoyar a mis seres queridos, y poder contribuir a su bienestar. Me siento a gusto con poder dar después de tantas carencias.
Procuro entonces seguir cultivando mis propios logros y mantenerlos para poder recoger la bonanza del siguiente año. He aprendido mucho de todo este caos que vi advenirse hace meses. Agradezco a Dios por permitirme vivir esta experiencia y disfrutar de una consciencia cada vez más amplia. En últimas no puedo más que agradecer que el amor me permita vivir estas experiencias y así, siendo el origen de todos mis dolores, me enseñe a amar de verdad.
Aquí están las lecciones: no quiero entonces estar sediento de amor. Tampoco quiero repetir todas las dolencias que he generado en otros y mucho menos quiero esto para mí. Para esto, seré paciente y limitaré cualquier afán, preciso de vivir solo para poder depurar mis emociones y me tendrán que querer así, ermitaño y pensativo. La distancia me hace fuerte porque no me siento vulnerable. La distancia me permite la calma y un lugar donde contener mi malestar y mi densa profundidad.
Quiero amar a las personas como son. Para ello primero debo conocerlas y respetarlas con lo que vengan. Esto requiere una fuerza tremenda en mi interior ya que debo permitir que las personas se muestren para comprender bien cuales son esas áreas oscuras que todos tenemos, los claroscuros donde rozamos. Comprender y generar mecanismos para poder llevar las cosas requiere de gran madurez y compromiso y el tiempo es el único que puede sabiamente mostrar si esto es posible. Yo debo entender bien aquello a lo que debo renunciar o entregar si es preciso para construir el amor verdadero. Pero para sentirme seguro y poder de verdad encontrar a una compañía que tenga la misma intención tendrá que venir con su propia música, con sus propios medios e intereses para que me permita hacer lo mismo.
En esta nueva apuesta creo que voy a ser más claro. Voy a buscar a la persona con la que quiero compartir el resto de mi vida, ya sin tibiezas. Si quiero tomar la mejor decisión debo ser exigente primero conmigo y así también con los demás. Para poder evitar todos los problemas que me ha acarreado mi impulsividad me tomaré el tiempo que sea preciso para conocer a quien venga a mí. Quiero ver como sus vidas transcurren y desvelar todo lo bueno y lo malo. Tendré que luchar constantemente para contenerme y ser sabio con las palabras que digo sin perder mi característica intensidad.
Yo ya no quiero buscar activamente el amor. Estaré esperando aquí entre mis amigos, mis compañeros, mis familiares y mis sueños. Me dedicaré a disfrutar de lo que más quiero que es conocer y hablar del mundo. Si alguien viene a mí, me encontrará ocupado en mi mismo, para mi gozo y disfrute. En efecto, quiero estar aquí cuidando de mi jardín y cuidando de quienes habitan mi reino. Quien venga se hará parte y se camuflará porque esto es perenne y mi vida ya no es ligera como antes. Esta consolidada y fuerte.
La paz y un brillo hermoso acompaña hoy al nuevo día. Tengo una claridad tremenda frente a lo que debo hacer. Así que empezaré. Encarnaré mi filosofía como siempre me ha interesado, llevando la teoría a la praxis. Yo quiero ser todo lo que digo que soy. Yo soy lo que soy. Tan integral que la misma sangre que corre por mis venas, y espero que está sea la que sangra cuando escribo.
Hoy doy cierre a todo porque no me voy a quedar allí, sufriendo y revolcándome, haciendo más drama del que es necesario. Afronto la vida valientemente y le pido campo para que todo aquello que me ata al pasado muera y me permita vivir el presente ligeramente.
Aquí estoy y estaré hasta que tenga mi ranchito con animales, plantas y la cosecha. Yo quiero morir como un viejo sabio. No dependo de que nadie venga conmigo, pero si viene pido a Dios que sea la persona que de verdad me ame definitivamente, para ya no sufrir más y avanzar en el conocimiento supremo y permitir el cambio en la rueda del Samsara.
Lucharé por mantener mi paz el resto de mi vida.
