Mi vida y mi historia me ha hecho libre y autónomo. Mi dificultad ha sido respetarme y darme el tipo de afecto y cariño que necesito para respetar la integridad de mi propio ser. He negado en repetidas ocasiones la posibilidad de disfrutar de quien soy yo para disfrutar de otras versiones de mí. Todo por amor. Porque me entrego y me enseño a entender las ilusiones de mis parejas. Me pierdo en una nueva vida, una nueva forma de hacer las cosas y en un cosmos que emana de aquella construcción. Hoy necesito hacer un mapa sobre como respetar mi cuerpo, mis emociones y mi integridad.
Con esto no quiero culpar a mis amantes de haberme coartado mi libertad, ni mucho menos. Yo mismo decidí ignorar mis necesidades desde un comienzo y todo lo hice en silencio y bastante inconscientemente. Ahora me doy cuenta de que mi falta de autoestima y los distintos reveses de los últimos diez años, todos aglomeran una suerte de patrones de conducta, una suerte de huellas que me permiten hacer una pequeña cartografía sobre la forma en la que preciso dirigir mi amar.
Esta condición proviene de mi corazón reparador y servil. Mis muestras de afecto más cercanas son el servicio y el cuidado de las otras personas. Soy el mecánico que sirve al constante mantenimiento del amor y las condiciones para que todo funcione como una maquina bien engrasada. Ese servidor necesita que también tengan en cuenta aquello que ignora en su rol, porque se cree capaz siempre, porque se cree fuerte y con las habilidades necesarias. Al no funcionar las cosas puedo terminar alienándome. Las emociones no se pueden arreglar. Mi sufrimiento, mi caída está cuando no puedo hacer nada con lo que me embarga en el pecho, cuando no puedo repararme.
Al alienarme, necesito aislarme y tomar espacio. Lucho fuertemente con ese impulso a distanciarme de los otros, lucho por no ser frío y distante. Me cuesta dar afecto y abrirme puede traer reacciones negativas ya que toda esa impotencia y debilidad me puede volver explosivo si no tramito la emoción con tiempo y dedicación.
Esto último me pesa mucho al momento de compartir tan íntimamente con alguien más. Mi hogar debe ser mi templo. Dependo de un espacio amplio donde pueda estar en profunda paz, donde pueda sacudir toda enfermedad y sanar. Donde me pueda hundir en pasatiempos que me llenen y me calmen. Un lugar donde nadie me vea ser frágil. Yo no quiero que nadie me vea cuando lamo mis heridas.
Es preciso decir que este ha sido un problema toda mi vida. Todos acostumbran a ver una parte de mi equilibrada, balanceada, tranquila y diplomática. En estos momentos donde soy débil soy radical y terrorífico. De repente la vulnerabilidad me convierte en alguien menos sensato. Es mejor no hablar. Es mejor no tener contacto para no fallar. Cuando he fallado en mis relaciones, en esa convivencia tan cercana, he mostrado este lado pesado y espinoso. La frustración y el compromiso pueden ser dos cosas contradictorias en estos momentos.
Necesito un espacio muy mío donde pueda mantener la paz y así dejar ilesos a los que quiero.
Mi forma de amar si es bastante comprometida y en efecto soy un constructor. Me he dedicado a estudiar y a buscar en profundidad aquello a lo que me comprometo. Suelo ser un buen confidente y alguien a quien las personas suelen confesarle sus deseos más íntimos. Mi empatía y fluidez ayuda a que los demás perciban mi calor y confíen plenamente en mí. Este tipo de confianza y de apertura hace que las emociones afloren con facilidad.
Debo dedicar este compromiso para conmigo mismo. Necesito esforzarme por cumplir aquellas metas y objetivos que me prometí mientras estuve viajando. Necesito cumplir con una tarea máxima: sanar con mis ancestros para poder resolver mi propia estabilidad. No puedo estar cerrando ciclos para empezar de cero. Por mi propio bien, por mi propia libertad y por mi propia seguridad. Algo muy tonto que he hecho es confiar en que el amor puede traer a mí lo que yo quiero, que el amor viene por sí mismo con todo y pues no, el amor se construye y el amor es finito. Yo tengo que ser artífice de mi propia seguridad. Esto me ha lesionado fuertemente hasta el día de hoy.
Mi corazón necesita de reposo. Necesito un tiempo para recuperarme. Necesito hacerme de mis propias cosas y hacerme de mis propios sueños. Los dejé todos botados allí a la intemperie. Ahora voy con ellos para volverme a encausar.
Me voy a dar mi tiempo para conocer y disfrutar del cariño de otras personas. Reunirme con mis amigos y salir nuevamente. Debo volver a ser austero, ofrecer compañía con templanza y virtud para que así de vuelta la pueda recibir y generar la estabilidad que me permita compartir siempre de la mejor manera, de la forma más consciente y llena de amor.
Necesito salir de esta ciudad para encontrar allí afuera la verdad de este país, la verdad de esta sociedad, necesito verlo, sentirlo, saborearlo y experimentarlo hasta lo más profundo. El amor por el mundo también reside en mí.
Necesito llenar mi vida de experiencias que para mí mismo sean significativas para así poder de nuevo aportar a otros algo. Necesito más historias y más aventuras para seguir escribiendo ahora que las palabras fluyen. Necesito mostrar un mundo en el que estoy en comunión y en el que la experiencia que inicialmente quise tener donde Inti, el sol, la racionalidad y el trabajo académico se combina con Quilla, la luna y ese rico mundo de las emociones que me convoca el día de hoy.
Busco usar todas mis herramientas para abrir estas continuas publicaciones y narrar este proceso de sanación y de liberación. Porque necesito desenmascarar y disolver los bloqueos que aquejan a mis ancestros y familiares. También necesito ser la punta de lanza que me permita ser quien repare el peso que carga mi legado. Necesito que esta experiencia sea desafiante e intensa para cambiar de pelaje. Para construir con esfuerzo y pompa el reino que deseo tener.
En este mi centro, me esforzaré por dedicar mi tiempo y entrega a esta labor. Espero que la prisa no aqueje los corazones de mis seres queridos y amados porque necesito terminar de hacer una transición para entrar a esta etapa. El equilibrio y el dominio de mi mundo debe ser la base sobre la cual empezar a relacionarme afectivamente. Pero debo seguir nutriendo los cimientos de lo que pretendo. Con amor, con oración y con entrega me esforzaré por tener aún más que aportar. Porque no puedo andar aportando miserias para con los demás ni para conmigo mismo.
Debo partir entonces, como siempre caminando por un acantilado. Descargando peso. Purgando la maleta de todo lo que no sea necesario. El camino es estrecho y merezco que sea así por amedrentar a los desfavorecidos en todo este proceso de colapso. Es un pequeño recuerdo de quien soy y de la humildad a la cual siempre me he enorgullecido de llevar conmigo a todo lado. Debo volver a ser sencillo y tranquilo. Camino con mi mochila por el abismo con entusiasmo, porque así mis dioses me enseñaron, a ser tranquilo ante la muerte de las cosas. A disfrutar el efecto casi extático de enfrentar el viaje al inframundo. Lo acepto como mi pagamento ante los agravios cometidos, lo acepto porque sé que todo muere.
Con pasos milimétricos debo ser capaz de amoldar la verdad que quiero. Artesano de mi propia historia debo tejer, debo lograr hilvanar todo esto que cargo conmigo para que mi destino sea próspero y estable. La virtud me debe acompañar. Debo ser leal a mi sueño y fiel a mi causa. A pesar de cualquier dificultad debo mantener mi norte. Quiero mi espacio, quiero tener mis cosas y poder tener un lugar donde, centro de mi mundo, yo pueda hacer la vida que quiero. Donde yo pueda dedicarme a ser el artista, el científico y el mago.
En aquel valle frondoso, entre dos brazos del mismo río hay una isla en el centro, como la Île de la Cité, allí es preciso que se imponga este templo junto con el palacio. El centro anímico y espiritual. El centro de culto y de encuentro. El punto cero de toda esta construcción. En esta isla se empiezan a construir puentes que conecten el núcleo fuerte con el resto del valle. Debo empezar a hacer puentes que acerquen a las personas a mí. Poder traerlos a mi auspicio para que puedan experimentar la riqueza y el confort que trae venir a este lugar. Cada vez que visiten mi villa quisiera compartir conocimientos, ideas, sentires, arte, así como poderles dar lo mejor de mí. Que estos memorables recuerdos hagan que ustedes piensen en desviar sus caravanas para pasar por el lugar donde serán recibidos con afecto y cariño.
Es preciso que empiece a hacer trabajo con la tierra. También soy conocedor del mal del mundo y no puedo ignorar que en algún momento alguien pueda tener malas intenciones para conmigo y para con los míos. En este hogar hay barreras y límites. Hay murallas y garitas. Que yo haya dejado mis armas no significa que haya olvidado como luchar. Ahora lucharé por defender aquello que poco a poco voy construyendo porque necesito tomar la determinación de hacerlo, de pensar en el largo plazo para no morir sin ser recordado, sin que mi nombre resuene para otras almas. Aquello que queda de mí es mi renombre y yo quiero ser recordado.
Se elevan diques y murallas que protegen este núcleo duro. Se yerguen graneros y almacenes para poder resistir a la peor de las tempestades durante largas temporadas. También los pozos de agua se mantienen limpios y pulcros para que en caso de la más tenaz de las defensas nadie pase ni sed ni hambre. Este será el refugio de quien lo necesite, también será la plaza armada donde se reunirán las fuerzas para ayudar a los desfavorecidos y los débiles. Para conspirar con los aliados y planear la gloria de los sometidos. Porque siempre he reivindicado, como alguien que viene de abajo, que la injusticia debe ser combatida. Mi hogar debe ser lugar de misericordia y hospital de los caídos.
Estas trazas iniciales y esta necesidad de cartografiar lo que se adviene me permite tener una consistencia y entender dónde es que quiero llegar, como es mi cuerpo y como es mi lugar. Lugar donde espero habitar mientras construyo un mejor futuro. Un nuevo lugar donde pueda construir lo que yo de verdad quiero. De aquí deben partir mis expediciones hacia lo desconocido y lo que quiero encontrar. Este debe ser el centro de operaciones y de descanso de este lobo viajero.
