Por naturaleza soy emocional. La palabra difícil es aquello que me convoca por instinto. Al fin y al cabo, lo fácil es superficial y efímero. Si no hay una lección, si al final de todo no se aprende un poco más sobre la esencia de Dios, del amor, del cosmos y del universo ¿Entonces de qué sirve?
Por composición y por mi historia soy una suerte de guerrero que al fin debe rendir sus armas, exponer su pecho y descansar. Mi guerra buscaba resolver en un sentido amplio cómo amar incluso a aquellos que me dañan y entender como el dolor que pude causar a otros también necesita una tregua por el bien de mi propio corazón.
Desnudo y exhibiendo mis heridas llego a mi patria, sin hogar y cargando a cuestas una mochila con todo lo que necesito. Mínimo y raquítico pero enriquecido de espíritu. Habiendo reducido y perdido todo aquello que me ataba y me restringía. Vuelvo al suelo que me conoce sin nada.
Sin mi armadura y ya atendidas mis heridas me convierto en un amigo. Como ermitaño disfruto de mi tiempo a solas y me encuentro en regocijo y paz. En este justo momento podría darme abasto a mí mismo.
Si algo he descubierto es que me debo entender incluso para darme muestras de afecto para mí mismo. Mi amor es frío, un poco mecánico, un poco transaccional, tal vez mi forma de darme cariño es concentrarme y esforzarme en algo. Cuando quiero darme cariño hago una lista de cosas que quiero y las busco. Cuando fallo me soy muy crítico y mi forma de resolver todo es como desbaratando un motor de combustión, pieza por pieza, paso a paso e intentar cambiar o reemplazar la pieza que no funciona. Soy un controlador por excelencia y cuando pierdo el control me entrego fuertemente a la autocrítica y a la desesperación por la impotencia, si es el caso y no puedo hacer mucho al respecto. No sé perder.
Para con otros, en especial con las mujeres que me han acompañado soy maestro y discípulo. Soy un reactor de fusión nuclear. Con mi intensidad, mi compañía y mi arte soy como un sabio del mundo o un curioso pupilo. Me he encargado a lo largo de estos años cultivar mi mente para ser prodigiosa en diferentes disciplinas. Disfruto de conversaciones elevadas, disfruto de la ciencia, de cualquier ciencia. Soy demasiado sensible como para no hacer algo con ello y expresarlo en el arte. Me gusta la buena comida, el buen sexo y dar abasto a mis placeres y a los de quienes busco complacer.
Soy denso y profundo. Potente y transformador. Las personas con quienes comparto suelen tener cambios en sus vidas a partir de simplemente estar junto a mí. Yo transformo y creo con la habilidad de un mago. Irradio cuidado, cariño, aprecio y afecto en distintas formas. Para todos, porque en últimas estoy en entrega constante para quienes tienen mi cariño. Sé lo que quieren, entiendo lo que les gusta y soy dichoso de complacerles. Mi poder está en poder complacer a los demás.
Este soy yo en paz.
Con todo lo que he venido sintiendo en estos últimos meses quiero rescatar de mí esa mejor parte y esto es algo que no es un pensamiento mío sino parte de conversaciones con mis allegados. Cuando uno ama uno entrega la mejor versión de sí mismo y se esfuerza para siempre serla. Ya no quiero combatir. Ya mi cuerpo y mi alma están fatigados de tan cruentas batallas y heridas. ¿Cuántos han fallecido por culpa de este guerrero en el pasado?
Hoy de vuelta en mi patria, mi hogar yace en un frondoso valle de riquezas infinitas. Dios me bendice con un haz de luz. Enciende mi corazón con todo el amor del mundo y me permite ser transparente, abiertamente como soy.
La fuerza y la energía vital del hogar yace en la abundancia, el disfrute y el cuidado mutuo. No debo olvidar que en mi hogar convivo en comunión con un amor fuerte y robusto. Se construye paso a paso, a través del tiempo. Avanza hacia etapas cada vez más complejas. Refugio de amigos, amantes, cómplices, colegas, camaradas y la vida ha dispuesto con arduo trabajo un lecho de oro y laurel. Conjunción y equilibrio. Un templo que respeto y adoro.
El amor más puro está escondiéndose en un palacio lleno de arte y de profunda conexión. Perdido en medio de la naturaleza yace un paraíso aún sin develar. Aún en potencia toda la fuerza de un sinfín de expresiones por existir. Todo por desenvolverse a lo largo del tiempo. Genuinamente me entrego al amor, sin egoísmo ni intenciones perversas. Solo quiero brindar amor, como si fuese la primera vez, queriendo dar lo mejor de mí mismo siempre con la intención de enseñar lo que he aprendido de esta vida como un maestro.
En el campo y el resto del valle yacen casitas adornadas y decoradas para mis familiares a quienes debo honrar y respetar. Sangre de mi sangre. Soy quien soy gracias a ustedes. Busco su bienestar y su regocijo. Les consentiré y disfrutaré de compartir con ustedes también mi vida. Debo acercarme de nuevo a ustedes para comulgar en familia a nuestra manera.
Mis amigos y mi clan, mi familia extensa. Siempre los buscaré dejando de ser el ingrato que siempre he sido. No solo recordar es vivir. Compartir es vivir. Estaré siempre para aconsejarles, para escucharlos, para compartir nuestras horas hablando de la vida, del arte, de la ciencia y del cosmos. Mi magia siempre será para ustedes, así como mi corazón henchido de felicidad de verlos triunfar. Seré su compañero fiel.
De mi pueden esperar el mejor en tanto como sea posible. El mejor camarada, un cualificado líder, un guía quien los cuide y lo cobije con cariño. Después de este ajuste solo puedo pensar hacia el porvenir y cómo construir todo esto. Necesito recomponerme y recuperar mi fuerza para amar con todo. Este corazón no se detiene. Este lobo ya no es la bestia raquítica que antes fue.
