En mi vida he tenido la suerte de probarlo todo. Dios me ha permitido aprender tanto. Siento que el hecho de que hasta el momento no me haya roto ni un hueso y el no tener recuerdos de experiencias traumáticas ha sido parte de la bendición que se me ha permitido hasta el momento. En su sabiduría tengo que agradecerle por permitirme estar ileso hasta este momento. En su gran plan y orden ha dispuesto para mí mucho conocimiento sobre la vida. Siempre me sentiré orgulloso de mis historias porque están bañadas de una luz genuina. He aprendido de todas las personas con las que he compartido. De las experiencias vividas he logrado descifrar como ser la mejor parte de mí, mi mejor mitad. Gracias a Dios y a quienes se han topado conmigo en cualquiera de mis fases, etapas, personajes y circunstancias. Perdón si alguno se ha ofendido conmigo a razón de la peor parte de mí.
A día de hoy, y gracias al infinito amor del mundo, esta criatura endeble y miserable ha logrado mejorar su condición. Mi cuerpo robustece, mi alma ha encontrado una tranquilidad mientras estoy en soledad y a día de hoy mis emociones se sienten mucho más plenas. Puedo permitirme sentir amor de diferentes maneras. Amor por la estabilidad, amor por los sueños construidos en conjunto, amor por la camaradería, amor por la amistad, por el buen consejo, amor por la diferencia, amor por la complicidad, amor por la confianza, amor por la sinceridad, amor por la libertad, amor por amor.
Siento una necesidad por reconectarme con el amor que tengo por quienes sinceramente quiero. Porque suelo desaparecer y mutar en la distancia para volver con historias, aventuras y una que otra estupidez que cometo. Quiero que mi idea de amor coincida con su ejercicio. Porque me he negado a amar por tanto tiempo que nunca me detuve a pensar cómo quería amar. Cómo soy yo. Cuál es mi esencia.
Mis estructuras familiares fueron arrancadas como cables viejos y escombros de lo que fue un hogar. Debo admitir que no tengo una idea de familia clara hasta el momento. Lo que sea que pasó en mi historia repercute en este justo momento porque no sé cómo formar y comprometerse a formar una familia. Ese no es el sueño o la ideación de mi mente. Menos en esta época que vivimos sin un porvenir claro, en un mundo que se destruye y que colapsa. Por el momento no hay un legado que yo pueda aportar, no hay un patrimonio ni una tierra a la cual asirme. No olvidemos que la familia incluso tiene una finalidad económica y política. Hasta eso para mí es inconcebible. Sin soñar con un futuro certero, sueño con que debe haber algo diferente, una alternativa o al menos no siento que esté preparado para cumplir con ese rol.
Quiero mi centro del mundo. Mi Jerusalén, mi Meca, quiero mi templo y mi palacio. Quiero un reino entre mundano y espiritual. Un reino donde quepan todos los que amo.
He sido un monje, he caminado descalzo por el mundo bajo el sol abrasador y he luchado cuan guerrero para subsistir. Me encontré siempre entre la clase obrera, parte de los desposeídos y parte un extranjero y un extraño en todos lados.
Para pensar este reino quiero enfocarme mucho más en mis relaciones más significativas. Aquellos quienes pueden traer de vuelta a mi mejor versión de mí. A pesar que nunca he sido el mejor de los amigos por la distancia y porque me distancio, hoy voy a empezar a cambiar. Quiero convocarles como paladines de mi vida porque cada uno tiene una parte de mí, así como yo llevo parte de ustedes en mi corazón. Quiero reencontrarme en nuestro contacto.
Hoy me rehúso a dejar ir a las personas por quienes siento amor, pero al mismo tiempo me dispongo para quienes no desean volver.
En efecto mi núcleo fuerte, mi clan, mi red de afectos y apoyos debe ser saneada. No puedo permitir que estos temblores de lo mundano afecten los cimientos de mi ambiciosa tarea. La profundidad es bienvenida en casa, así como el amor más puro y sano. Debo tomar un curso. Recomponer de las cenizas antes de que sea muy tarde.
Dejo de precipitarme. Estoy en el punto más hondo. El núcleo duro del asunto. La calma ha llegado a la tormenta. Parece que de repente puedo mirar al cielo y sonreír. Ya caí, ya dolí, ya herí y ya me hundí. Me libero de mis ataduras y mi corazón late con empeño. Se abre la caja negra y la tormenta verdadera se desata.
El éxtasis de la verdad. El momento sublime y gentil de entender a lo que me enfrento cuando mi hinchado ego se desinfla. En mi reino todos ustedes son reyes y reinas que vienen desde tierras lejanas, serán honrados como tales y serán queridos porque a través de los días, meses y años han mostrado quienes son. Como siempre bañaré sus pies y endulzaré su corazón con melodías, monumentos, arte y ciencia.
No me importa si son mis amantes, mis amigos, mis hermanos o mis padres. En mi reino ustedes serán recibidos por el más real y transparente de los mayordomos. Serán recibidos por el guerrero desarmado y la mesa plena, botín de mis conquistas. Yo mismo me encargaré de adornarlos con laureles y bastos, estaré allí para dar buen consejo. Les brindaré de corazón las caricias más auténticas y el cariño que merecen. Al fin y al cabo, que sería de mí sin ustedes. Al fin y al cabo, ¿Qué sería de mi reino, más que una estepa árida? ¿Qué sería de mi separado de ustedes? ¿Qué sería de mí sin la sangre que corre por mis venas?
Me ocuparé de mí, me ocuparé de continuar construyendo con todo el amor y paso a paso a través del tiempo. Porque el padre tiempo es quien ahora nos reúne y es él quien deja ver la verdad de nuestro ser en su paso. Mi amor es duro y austero pues soy un ermitaño. Puede ser retador a través del tiempo. Mi forma de ver las emociones analítica, profunda, pesada, casi que enferma y contagiosa. Soy radiactivo, potente y transformador, pero puedo ser nocivo por exposición. Soy crudo pero servil, siempre dispuesto a ayudar a sanar y a cuidar. Dueño de una lengua dulce y afilada. Soy un planificador y un controlador del placer, un hedonista por excelencia. Disfruto de la autoridad y el poder, quiero dominar en el deseo y el placer.
A cambio daré las mejores palabras y la mejor compañía. Cuidaré de ustedes y llenaré sus vidas de lo que pueda aportarles de mi basto jardín. Mi reino será oasis de todos ustedes. Oculta está la ruta hasta que muestren su valía. Descubierta ya está para quien ha estado allí y un mensaje llegará a ustedes en forma de este texto. Su corazón dictará.
La vida que quiero requiere de un arduo esfuerzo. Requiere que yo de verdad arregle muchas cosas y me dedique a cultivar eso que añoro. Por ahora solo me queda hacer las paces con todo el mundo y agradecer por todo lo que me han aportado. Acompañar a quienes me quieren acompañar. Ser leal y esforzarme por darles siempre la mejor versión de mí. Porque todo este tiempo siempre he estado siendo una versión distorsionada, cansada y llena de culpa. Hoy, ya no quiero ser la misma persona. Hoy este lobo empieza a cambiar su pelaje. Hoy encuentro el balance y el alivio en este ajuste. Depurar, sanar y construir. Soñar con mi templo y mi jardín. Con mi palacio para mí mismo. Hacer sacro cada vínculo y que cada vínculo valga la pena esta y otra vida más.
