En menos de nada parece que ya se ha calmado todo el alebreste contra la violencia estatal y policial. De nuevo volvimos a nuestras vidas normales. Ya no hay ecos más que los “All Cop Are Bastards (A.C.A.B) en uno que otro comentario de las redes sociales. Esto me pone a reflexionar sobre los logros de las luchas sociales, pero más allá de la izquierda o del socialismo que parece no encarnar el momento histórico que vive. Y sí, principalmente al socialismo que quiere lograr espacios políticos visibles y canalizar las luchas sociales, si ya no se puede capitalizar, no se capitaliza y el tema se desecha, me parece que esto pasó con el antirracismo pero así pasa con otros temas.
Que se aclare, cuando hablo del socialismo no hablo de algún militante en específico, tampoco me quiero centrar en figurines políticos o en caricaturas grotescas. Más bien quiero intentar dilucidar dilemas que me han tenido inquieto frente a la lucha social en Colombia y en general es lo que he visto como reacción al tema que mencioné.
Aunque no conozco muchos países, si conozco a muchas personas de otros países y hablando con personas y militantes de distintos lugares noto que esto es algo que subyace a las organizaciones y las instituciones vinculadas a la izquierda. Al menos en América Latina.

Vamos a las reyertas que se dieron con los Gringos. Si bien, muchos antirracistas y antifascistas despreciaron dichos eventos y apoyaron el desmadre causado por quienes protestaban y no sucedió mucho; no, por lo menos, en América Latina. Aquellos que estaban en olas de manifestaciones hacia finales del año 2019 se han apaciguado, incluso ante afrentas más graves que la hecha contra George Floyd. Definitivamente tenemos un antirracismo y un antifascismo de papel.
Y ¿A qué se debe mi malestar con «el socialismo»? Siento que el mapa político ya no se lee, que no se encarna mucho de la lucha social, más bien, siento que hay algo roto allí. Es mi apreciación como un tercero porque nunca pertenecí a ninguna organización política ya que me asquea la politiquería y nunca me vi seducido por las dinámicas que tenían con lxs compas muchos menos con sus juegos asamblearios y sus peleas (que hasta a cuchillo han sido en la historia de Movimiento Estudiantil). Sin embargo siempre he estado allí con mis amigxs y con personas con las cuales comparto luchas de distintos sectores y con las que he tenido la oportunidad de compartir desde un canelazo popular hasta ver los procesos asamblearios de 2011 de el paro contra la ley 30, donde confluyeron todos los sectores a luchar y a luchar también entre ellos.

Hay una disparidad entre la base social y aquellos que están intentando cooptar (porque lo que intentan es COOPTAR) a las masas, por ejemplo, de mujeres, de gente que lucha contra el racismo. No creo que estemos para seguir hablando de intereses políticos de partido o de como lograr que la revolución se dé. De hecho, ya ni siquiera hay un horizonte claro de lucha.
Se trata, pues, de un movimiento acéfalo porque no hay nadie más que una élite, que pena, «vanguardia» que no ve y solapan también a la ciencia y el conocimiento para sus fines, relegando e infiltrando con esto la labor de los académicos estorbando también ideológicamente de forma indirecta, aprovechándose de sus influencias en la investigación y armando sus roscas (Creo que eso es privatizar el conocimiento, expropiar al cognitariado). Todas las instituciones revolucionarias están pasando por un momento de gran transformación, pero a nivel interno y es muy inconsciente pero todo esto tiene que ver con el racismo y el machismo. En ese sentido hay una meta; es el momento deberíamos avanzar visibilizando nuevas instituciones.

Podemos ver que todxs estamos luchando «contra la violencia», pero tenemos una incomprensión absoluta sobre dicho tema. Mejor dicho. Creo que algunxs tenemos muy clara la teoría, sobre violencia cultural, violencia estructural y violencia directa, pero es eso, mera teoría que se ha filtrado en el sentido común y que apenas estamos aplicando en la praxis. Todo esto lo digo -y por eso junto ambos temas- porque mientras todo estaba muy loco en EEUU varias mujeres acá denunciaban constantes casos de acoso dentro de la JUCO por parte de sus compañeros.
Entonces ¿Cuando se pondrán serios? En esa visión leninista de que vamos a liberar al pueblo oprimido, comencemos por nuestros hábitos revolucionarios y vivamos nuestra época, ya no somos el Ché, ni Cienfuegos y ya no somos Fidel.
Creo que nunca he ocultado que apoyo con toda violencia a la protesta social. Sí, en efecto, desde rayones en las paredes que le parecen “agresivos” a los propietarios mezquinos y apáticos a la lucha social; me encantan los bancos destrozados y a todxs aquellxs que se han levantado en armas cuando la opresión les ha tocado el estómago, a sus familias y a su libertad.

Ahora, póstumos al 20 de Julio ¡No me diga que se van a poner de puritanos! Precisamente esos criollos estaban cansados de ser ciudadanos de segunda clase y que querían quitarse de encima a los españoles. Llevaban reuniéndose en tertulias y no fueron los que se pusieron de aguas tibias. Ya habían visto de lo que eran capaces los españoles durante mucho tiempo y era momento de armar el mierdero. Que el florero y no sé qué más y se fueron a romper la geta con los chapetones. Porque sí, definitivamente los cambios no se hacen siendo aguas tibias, pero si hay que saber hacia dónde ir.
Pero jamás comprenderé cómo carajos seguimos siendo tan vacíos en la práctica. Me explico, resulta que hablamos de todes (cosa que a mí se me ha complicado muchísimo lingüísticamente, al mismo tiempo lo digo como una metáfora) pero no somos capaces de ser todes. Miren hermanos, yo entiendo que a los hombres nos han acostumbrado a miles de mentiras sobre la sexualidad, sobre todo frente al respeto y cuidado de nosotros mismos y de los cuerpos ajenos, nos han negado la opinión de las mujeres también por ser inscrita como «inferior» o «emocional». Mire que es un puto, un putísimo fastidio saber que por parecerle atractiva a cualquier malparido tiene que pasar por la incomodidad de no dar ningún patazo para que alguno de sus camaradas empiece a acosarla.

Y eso a nivel de micro violencia, no tan micro porque es muy importante la vejación de los cuerpos y la psiquis de otras personas. De repente parece que fuéramos unos ignorantes sobre la violencia, unos «bárbaros atarbanes», o más bien les gusta hacerse los huevones para sentirse más seguros, para sentir que tienen los pantalones institucionalmente.
Pero igual sucede a nivel macro. La guerrilla se nos convirtió en un problema. Las FARC se nos desmovilizan porque la lucha armada ya no tiene sentido políticamente. Los que se atienen en armas están metidos en negocios de gran envergadura (el tráfico y narcotráfico) y así como el ELN están en zonas estratégicas. Se deja el territorio y adivine quien los coge. Se ha borrado barrera entre lo político, lo social y lo económico. Los paras matando de todo un poquito y sirviendo a carteles mexicanos, lucrándose de momento de bonanza gracias a la Derecha, cómplice.
Nos tragamos el cuento de que la paz era la mera no-violencia entre grupos armados. Pero de nuevo, este no es el problema. El asunto radica en que se perdió una conexión directa con la realidad.

Mire es como si la utopía (soviética y cubana por si acaso) fuera imposible ahora (y en este punto es un imposible fácticamente jajaja), y esa fue la sensación que dejaron los 90s, la utopía se perdió y se mezcló todo con un “realismo” y un pesimismo crudo y aquellos que tenían el poder colapsaron en el desaliento. Esto es lo que pasó con el postconflicto, es que ya no se sabe por qué luchar. Las FARC hasta el momento no ha logrado actuar políticamente para lograr réditos porque nadie sabe para dónde va, menos con sus declaraciones babascochas, como para la muestra un botóncito, con las declaraciones frente al nombramiento del hijo de Jorge 40 -Victimario- como Coordinador de Atención a Víctimas (¡Hágame el favor!) y ellos parecen como sin intenciones de «polarizar al país».
Así mismo esto ha tenido influencia en la base social de todas estas organizaciones. Es decir, el frente de masas, el glorioso partido y la vanguardia leninista ¡Los gloriosos proletarios y líderes socialistas que nos dirigirán hacia el éxtasis final! Mentiras… que realmente la izquierda formal colombiana es de rosca, igual que el resto de la sociedad colombiana, acá no se les ha dado poder a los soviets ¿Cuáles soviets?
Los únicos intentos potentes en el siglo XXI al respecto han sido, por ejemplo, Congreso de los Pueblos y Marcha Patriótica quienes han logrado mover distintos sectores en el siglo XXI y unificar procesos locales y populares en algo más grande. Sin embargo, en la base, ¡Ay! la base, siempre se resiente la carencia de representación, se resiente la rosca y la necesidad de acercarse al Camarada para lograr uno llevarla en la buena o ganar influencia.

Suficientes relatos he escuchado de los dilemas constantes de amigxs que participaron activamente en organizaciones, suficiente me ha bastado con haber presenciado en carne propia los paros del 2011 para acá, de toda índole desde estudiantiles, profesorales, campesinos y mingas.
Y si, resulta que nadie les da poder a las masas, todo el poder para ¿Para quién? ¿A quién le están dando el mando, la dirección y el poder?
Recuerdo un episodio: “No, es que si quiere darles clases a los trabajadores tiene que botar línea dura” como me decían, justo antes de dar una clase para líderes sindicales. Estos hombres y mujeres llevaban años al mando de los paros sindicales, organizando gente, dedicando su tiempo y desgastándose para mantener sus derechos laborales. De repente están en una clase sobre cómo ser «unx revolucionarix de verdad». Un pelagato universitario dando clases a una cucha o un cucho que saben lucharla diez veces más que yo. Pero, sin embargo, la volquetada de mierda que les eché encima no era nada de lo que necesitaban. Todo fue una leyenda de luchas obreras, como cantando rebuznando y relinchando a los poetas pretendiendo hacer poesía.

La violencia ha sido cooptar, ha sido cortar la participación del grueso de la población que pertenece a la base, ha sido despedazar sus cuerpos y sacrificarlos en el frente de lucha mientras aquellxs que están más arriba están ahí siempre al abrebocas de defender esto o aquello efímeramente. Porque allá hay personas capacitadas, en efecto, muy bien versados y de seguro muy brillantes. Pero muy violentos y un poco atrincherados, muy poco democráticamente gozando de sus privilegios a expensas del obrero, mi pana el proletario y también el campesino.
Acá el pueblo no tiene poder… si no lo tienen esa manada de pelaos universitarios matándose por hacer trabajo colectivo y popular, metidos en la educación popular, metidos en los procesos locales y en las luchas, ahí en el sitio. Si no lo tienen los líderes y lideresas locales, ni todos los que viven «resistiendo» año tras año, entonces apague y vámonos.
Pero peor aún es que lxs militantes se sientan bien al respecto, conformes y se entreguen a esas causas…
Yo no entiendo cómo es que si una organización y unos compas las vulneran no se abran de dicha organización, si la institución no las respeta, ni las respalda denúncienla, si no hay respuesta, pues creen su propia organización con hombrezuelos y juegos de azar, ¡No! ¡Mentiras! Que precisamente ese es el problema, que se coopta a las personas envolviéndolas hasta el punto que parece un acto de manipulación, cuando algunas personas despiertan de su ensueño reaccionan a todas las vejaciones y al final la lucha social sigue igual. Años de trabajo y fraternidad en vano porque la dirección del partido es que no hay dirección, ni siquiera en términos morales y éticos.
Es muy chistoso que la lucha contra la violencia sea una bandera pero de repente cuando hay que actuar revolucionariamente a nivel interno no se logre depurar aquello contra lo que se lucha. Y cuando se lucha armadamente la violencia parece no tener un sentido político sino meramente económico y territorial, el problema es que cuando se lucha en la política solo hablen los altos jerarcas y no se le da el poder al pueblo.
Cuando se agrede violentamente contra el mismo cuerpo de la institución, nosotrxs las personas. Debemos también exigir a nuestras instituciones y prójimos que garanticen dichos derechos, de no ser así amigxs ese no es el lugar, a hacer nuevos lugares. Así mismo solo se puede constatar la rigidez que se ha postrado en el socialismo. Creo que si no lo soporta debemos ir a por más.
Gracias por leer, un saludo y cualquier comentario será bien recibido.
